Samanta Villar: “Me dicen que si voy a ser la nueva Mercedes Milá”
Ha vivido entre cartones, junto a estrellas del porno, como una drogadicta, una ciega o al lado de asesinos. Estas situaciones le han valido ser reconocida como la reportera más extrema del país. Tras su paso por “21 días”, Samanta Villar pone la cara de “Conexión Samanta” (Cuatro), una apuesta en la que, no sólo conduce el programa, sino que también lo dirige, porque asegura a Luján Argüelles que "en el futuro me veo más dirigiendo que haciendo pantalla”.
Ante los micrófonos de EfeRadio en el programa “La hora de Luján”, la periodista Samanta Villa (Barcelona 1975) reconoce a Luján Argüelles que “soy muy consciente de mis limitaciones” y "no me veo haciendo un concurso, seguro que lo hundo”. Lo suyo son reportajes de investigación, insiste, cada uno “vale para lo que vale”, un terreno en el que ha cosechado muchos premios, entre ellos el Ondas y la Antena de Plata.
-- Repasando tu trayectoria, en ¿qué punto estamos?, no sabemos hacía donde caminas… .
-- Estamos en un momento muy dulce, porque estoy codirigiendo el programa, he asumido nuevas responsabilidades y esto te hace aprender muchísimo. Estoy contenta, porque desarrollo nueva ideas, es un momento muy interesante. Pasar de conducir un programa a decidir los contenidos, los personajes, las secuencias, etc., es un paso que quería hacer hace tiempo y en el que me encuentro bien. Y en el futuro me veo mucho más dirigiendo que haciendo pantalla, es algo que me interesa mucho más. También considero que me he especializado haciendo pantalla y sería absurdo abandonarla, las dos funciones son compatibles, entonces ¿por qué no continuar? Pero sí, me interesa más dirigir y desarrollar nuevos formatos que hacer pantalla, que tiene otras exigencias. Me pregunto si cuándo tenga la cara llena de arrugas podré continuar haciendo este trabajo.
-- Pero era un paso necesario, porque viendo tus programas en los que estás ahí dándolo todo tienes que dirigir o codirigir tu programa.
-- Sí, te sientes mucho más cómoda y creo que eres capaz de ponerte en situaciones todavía más extremas cuando eres tú misma la que está decidiendo lo que haces... También tengo que decir que estaba muy de acuerdo con las cosas que íbamos haciendo, por ejemplo en “21 días”, y siempre se me permitió un “derecho a veto”, es decir, hubo algunos temas que preferí no hacer.
-- ¿Cómo cuál?.
-- Por ejemplo el tema del sado, que después lo hizo Adela (Ucar, la periodista que la relevo en el programa). En el momento en que me cayó no me sentía cómoda haciéndolo y pedí que lo dejáramos para más adelante. Luego lo que ocurrió es que dejé el programa y comencé “Conexión Samanta” y el tema quedó “in albis”.
-- Recuerdo el programa “21 días en el porno” y pensaba que aunque eres una mujer muy lanzada si tienes un poco de ñoñería lo debes pasar mal… .
-- Pues fíjate que no. Con el tiempo me he ido dando cuenta que soy un poco rara, porque la mayoría de la gente reacciona de otra manera y hace comentarios que no se me pasan por la cabeza, como “ahh, qué vergüenza”. En ningún momento. Yo llegué allí y estos señores eran unos profesionales y yo me contagio un poco de las sensaciones que ellos tienen, si ellos están tranquillos yo estoy tranquila, si se ponen nerviosos entonces yo me pongo nerviosa. Yo veía a unos señores profesionales, que se desnudan, hacen las cosas que tienen que hacer, todo muy serio, aséptico y frío, y ni siquiera, te voy a decir, te pone cachondo.
“DEJE `21 DÍAS´ POR CANSANCIO”.
-- ¿Por qué dejastes “21 días”?.
-- Por cansancio y porque es un formato que exige mucho personalmente. Estuve casi un par de años haciendo el programa y me di cuenta que toda mi vida personal estaba supeditada a la laboral, cosa que durante algún tiempo no fue problemático pero que llega un momento en el que tu mismo te cansas.
-- Pero “Conexión Samanta” tiene las mismas exigencias… .
-- Pero lo hemos combinado mejor, porque yo no desaparezco tres semanas de mi casa. Es verdad que el horario laboral es muy flexible, no tengo fines de semana establecidos, ni festivos, ni nada, el formato lo exige. En seis meses me he pedido tres fines de semana para mí, eso sí, uno para un festival de música, otro para una boda y otro para un viaje. El resto del tiempo lo tengo disponible para trabajar. Pero sí, nos hemos podido organizar de otra manera… .
-- Cuando hablamos de “21 días” eran 21 de verdad… .
-- Si eran del 1 al 21, totalmente imbuida, y en alguno de ellos incomunicada, porque eso era lo interesante… En algunos programas yo le dejaba a mi familia el teléfono del equipo por si pasaba cualquier cosa que me pudieran avisar.
-- El programa “21 días entre cartones” te marcó mucho, ¿no? .
-- Ese fue el primer reportaje en el que me fui a casa con una gran impotencia. Fue la primera vez que constaté que no podía cambiar el destino de las personas, y eso es así, te tienes que aguantar… .
-- Psicológicamente, ¿no necesitabas que te ayudasen?.
-- Tenía una asistencia psicológica en el caso que fuera necesario, pero en mi caso este proceso a mi me ha hecho crecer, más que hundirme. Entiendo que a mucha gente le hubiera arrastrado, pero a mí me ha producido un efecto totalmente contrario, me ha hecho madurar y valoras lo importante de lo que no lo es, y te das cuenta de que una ducha es importante, es un lujo, que dos tercios de la población mundial que no tienen agua en el grifo, y te das cuenta que tu tienes salud, familia, dinero, tiempo libre, trabajo, amigos. Una riqueza… .
-- Y un novio que no se como te aguanta.
-- Porque es periodista también… .
-- He leído que decías que “me di cuenta que mi novio me apoya un montón pero podría llegar un momento en que no lo hiciera”… .
-- En su posición, yo también habría apoyado a mi pareja. En eso tienes que estar con la gente que sabe entender como funciona esto (trabajo) y que sea muy independiente también. Por mi manera de ser, difícilmente puedo tener una pareja que sea muy dependiente, pero en este trabajo si no tienes una pareja que tenga una vida desarrollada cuando estas o no estás, es otra carga más.
-- ¿A quién te comparan más a Mercedes Milá o Jordi Évole?.
-- Me dicen que si voy a ser la nueva Mercedes Milá, y otros me dicen `Jordi Évole y tú soys los mejores´. Esa comparación es tremenda, es un elogio alucinante.
--¿Cómo llevas la fama?.
-- Es lo peor que llevo. Porque la fama es una pérdida de libertad. Soy expansiva, me gusta probarlo todo y hacerlo todo y tener la libertad de hacerlo. Cuando eres famosa, la cosa más tonta no la puedes hacer.



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