JOMA PEÑALVER Samanta Villar ha recibido a lo largo de su trayectoria profesional premios tan prestigiosos como el Ondas o la Antena de Plata de la Asociación de Profesionales de Radio y Televisión de Madrid, entre otros.
Comienza su andadura profesional como ayudante de realización y acaba siendo una presentadora estrella. Imagino que no ha sido nada fácil el camino hasta llegar donde está. ¿Cómo ha sido esa lucha?
No lo percibo como una lucha. Simplemente he ido trabajando, asumiendo nuevos retos y aventuras que me apetecían. Sabía que en algún momento podía perder el trabajo, pero como no tengo hijos ni grandes hipotecas, me parecía que lo podía hacer, así lo he hecho, y he tenido suerte. No me parece muy meritorio. Tampoco me considero una presentadora estrella.
No todo el mundo puede decir que tiene un programa con nombre propio, ¿recuerda cómo surgió la oportunidad?
Este programa empezó llamándose '3 60', pero por un problema con el nombre, que era propiedad de Antena 3, tuvo que cambiarse sobre la marcha. Una directiva de Cuatro decidió que se llamase 'Conexión Samanta', y te confesaré que no era uno de mis nombres favoritos. Me da mucho pudor que un programa de televisión lleve mi nombre, pero bueno, ahí está.
'Conexión Samanta' es un programa en el que todo es imprevisible, pero ¿cuál cree que es la receta del éxito?
No hay receta del éxito porque si la hubiera todo el mundo la seguiría. Yo creo que nuestro espectador valora los temas novedosos y el tratamiento diferenciado. Esto se nos exige a nosotros como profesionales, y la verdad que lo agradezco, ya que te obliga a trabajar mejor.
¿Es usted maniática de los resultados de audiencia?
No es que sea maniática, pero sí es verdad que tu futuro profesional depende de ello. Tampoco puedes ser pasota. A veces me alegro de que algunos reportajes tengan mala audiencia porque así sabemos que lo hemos hecho mal, y eso significa que nuestro espectador es exigente. Prefiero que nos metan "caña" cuando lo hacemos mal porque a mí me pone las pilas.
Y las críticas, ¿cómo las lleva?
Con el tiempo ya las llevo mejor, creo que me estoy haciendo mayor, me he vuelto más tolerante, y las entiendo cada vez más. Antes me parecían injustas. Con el tiempo pasan varias cosas: una es que la gente juzga con la información que tiene y muchas veces llegan a conclusiones erróneas; otra es que el ser humano tiene la tendencia a juzgarlo todo. Y al final pienso que tienes ese derecho a juzgar, y aceptar que la vida es así. Aún así, una crítica es dolorosa y, a veces, tengo que frenar la influencia que pueda tener sobre mi porque si no acaba coartando mi libertad. Pienso que tienes que ser libre, creer en lo que haces, y si la gente no congrega con eso, toca apechugar. Poco a poco lo voy consiguiendo, pero ya te digo que no es fácil.
Habrá gente que piense que en sus reportajes está usted sola con su cámara. Sin embargo, hay un gran equipo detrás que no vemos. Háblenos del equipo que forma el programa, y de cómo se prepara un reportaje de 'Conexión Samanta'.
El equipo es fundamental, el 90% del trabajo. Es muy importante que ellos estén motivados, que crean en ese trabajo, que lo luchen, ya que muchas veces tenemos que buscar nosotros temas, personajes, historias, y no son fáciles de encontrar. Siempre, lo que emociona de un reportaje es la vivencia del personaje en sí, y se consigue habiéndolo localizado y haciéndolo sentir cómodo. En todo ésto tiene mucho que ver la gente que ha hecho la investigación, los redactores, la postproducción, etc. En definitiva, si no tuviera un buen equipo, no podría hacer televisión, es imposible.
¿Cuáles han sido los mayores peligros que ha tenido que vivir durante las grabaciones del programa? ¿Cuál ha sido aquel que más ternura le ha despertado? ¿Ha llorado mucho?
Hemos estado en situaciones peligrosas, pero también hemos sido muy prudentes. Por ejemplo: al rodar en Ciudad Juárez o en territorio pandillero en El Salvador tuvimos que ir con cuidado, haciendo lo que te decía la gente que vive allí para no arriesgar nuestra vida.
En cuanto a la ternura, la fuerza del amor ante las dificultades es impresionante. Ves a la familia unida. Te demuestra de lo que es capaz el ser humano en el sentido positivo.
Yo lloro hasta con el Telediario (risas).
En cada entrega de 'Conexión Samanta', vemos cómo usted se deja la piel y se entrega a los protagonistas de cada reportaje. ¿Le afectan en su vida personal los problemas de estas personas o sabe aparcarlos cuando apaga la cámara?
Es imposible que no te atraviesen la piel los problemas de la gente. De hecho, siempre intento ayudar, mucho después de haber rodado. No puedes dejar de ser persona por el hecho de ser periodista. Yo no lo concibo de otra forma, aunque hayan compañeros que lo hacen. También he aprendido a aceptar que la impotencia y la vida te supera.
Imagino que ya sea por trabajo o por ocio habrá venido antes por Murcia. ¿Qué diría de esta Región?
En Murcia nos han salido siempre muchos temas. La gente de esta región es muy amable y divertida. Una cosa que me sorprendió mucho es el cambio que ha dado Cartagena en la última década. Cuando íbamos al principio, hace quince años, era una ciudad gris, sin alegría, urbanísticamente hablando. De repente, al volver hace cuatro años, me quedé impactada del cambio a mejor.
Una periodista de éxito como usted, ¿cómo ve la situación actual del periodismo?
Tiene ahora grandes problemas, como cualquier otro sector económico, pero siempre ha tenido determinados problemas el mundo del periodismo. Una de las ventajas que veo ahora es que la gente ha abierto los ojos. Ahora más que nunca se tiene la visión crítica con los medios de comunicación, y es el buen camino para que éstos mejoren en su profesionalidad e independencia. Pienso que en el futuro nos va a ir bien porque la gente está harta de nosotros, y aquellos que lo hagan bien tendrán la clave para progresar. Es posible que se acaben los sueldos multimillonarios en televisión, pero no me parece que eso sea un desastre.
Cada vez más estamos viendo ofertas de trabajo que no son remuneradas, y se venden como "experiencia". ¿Qué opina sobre ésto?
Es horroroso. Me parece indigno, y además está penado legalmente. Habría que detener al empresario que hace estos ofrecimientos. No se puede montar una empresa si no tienes dinero para pagar sueldos. Ninguna piedad con esta gente.
¿Qué mensaje mandaría a esas personas que persiguen su sueño?
La perseverancia es un valor. La pasión es otro. Las oportunidades al final son para aquellos que son pesados, que siempre están ahí. Es cuestión de estadística, antes o después tiene que aparecer la oportunidad. Que no se desilusionen porque lo van a conseguir.
¿A quién admira profesionalmente? ¿Qué trabajo no podría desempeñar?
Siempre he admirado mucho a Iñaki Gabilondo. Me parece una persona que periodísticamente es intachable. Me costaría mucho hacer programas donde la gente chilla mucho en plató, que esto ahora se lleva mucho. Me irrita y estresa la gente que grita.
¿Cómo afecta la crisis a Samanta Villar?
He tenido una suerte tremenda porque la crisis empezó en 2008 y fue prácticamente cuando empecé a hacer '21 días'. He ido en sentido contrario a la crisis. No te puedo decir que la crisis me ha afectado, pero sí al programa, en cuanto al presupuesto. Hemos tenido que adaptarnos. En cuanto a mí, me siento muy afortunada porque me puedo coger unos meses de descanso y recobrar fuerzas para volver. Soy una privilegiada, no me puedo quejar.
Un día perfecto para usted sería?
Un día en el que me voy a un restaurante que me guste mucho. Me encanta comer.
Tiene éxito profesional, pero en lo personal, ¿le gustaría formar una familia?
Sí, me gustaría. Además, tengo 38 años, y si no me doy prisa se me pasa el arroz.
Comida favorita: Sushi y comida árabe.
Un libro: 'Maneras de ser periodista', de Julio Camba.
Una película: 'La fuente de la vida', de Darren Aronofsky
Un lugar para perderse: Maestrazgo, a caballo entre Castellón y Teruel.
Hombre perfecto: Nadie.
Mujer perfecta: Nadie.
Un número: El del piso en el que vivo en cada momento.
Prenda favorita: Camisola larga y ancha. Me hace sentir cómoda y sexy.
Un perfume: No uso perfume. Intento no llevar productos químicos, ya que son malos para la salud.


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