Info Actualidad a entrevistado a Samanta Villar, aquí
http://www.ccinf.es/infoactualidad/index.php/com/3920-samantha-villar-yo-lo-que-necesito-es-estar-orgullosa-de-mi-trabajo os dejo la entrevista, también os la dejo en el blog:
Samanta Villar: “Por mucho que quieras cambiar el mundo, te das cuenta de que no está en tus manos”
La directora, reportera y ahora también escritora, Samanta Villar, llega a Madrid para preparar la séptima y nueva temporada de Conexión Samantha cargada de nuevos retos llenos de entretenimiento. La periodista catalana recibe a Infoactualidad en el hotel donde se hospedó la protagonista de 21 días en la capital española, dispuesta a responder a todos los interrogantes sobre su carrera profesional.
Infoactualidad: Trabajó como presentadora en varios informativos de la televisión de Catalunya. Sin embargo, posteriormente se lanzó al periodismo ‘a pie de calle’ con España Directo ¿Son esta clase de reportajes los que le animaron hacia el reporterismo de 21 días y, posteriormente, Conexión Samanta?
Samanta Villar: Yo creo que estos reportajes fueron una buena preparación. No hay una relación directa entre España Directo y 21 días ya que el último formato era completamente diferente. Pienso que la trayectoria profesional de cualquier persona hace que vayan encajando piezas, formando un camino producto de tu esfuerzo y trabajo. Gracias a la experiencia que me brindó España Directo pude acceder al puesto en 21 días. Es interesante ver cómo todo lo que has hecho previamente con gusto suma en tu camino.
I: 21 días y Conexión Samanta son formatos muy similares, ¿Qué circunstancias se dieron para que hubiera un cambio de programa?
S.V: En 21 días llega un momento en el que me doy cuenta de que estoy agobiada y agotada, tanto físicamente como psicológicamente. Esto también lo nota el formato. Cada vez me apetecía menos meterme en según qué ‘fregado’ y necesitaba tiempo para mí. Un día nos sentamos a hablarlo y decidimos dar paso a la transición con Conexión Samantha. De esta manera, pasé de vivir en primera persona las circunstancias propias de cada reportaje a acompañar a aquellos que lo viven ahora, que es lo que marcó la diferencia.
I: En 21 días vivía en primera persona las circunstancias que abarcaban los reportajes junto a sus protagonistas, ¿le resultó difícil?
S.V: Por suerte no me resultó difícil pero, al principio, sí es verdad que desconocíamos todo lo que iba a ocurrir. El formato era un papel en blanco que debíamos rellenar con las circunstancias que se presentaran y adaptarnos a ello. A raíz de esto, me di cuenta de que tengo una personalidad que se adapta a todo y que hacía que descubriera muchas cosas interesantes. Lo bonito de 21 días era que no había ningún guion preestablecido sino que, trabajábamos con la realidad tal cual se presentaba. Por este motivo, se conseguía una naturalidad que hacía que las cámaras fueran casi invisibles.
I: De esta manera, en 21 días ¿Qué tipo de guion se establece?
Hay un guion previo que enmarca la situación, los personajes y el lugar. Sin embargo hay un segundo guion no menos importante, que es el de estar despierto y vivo para adaptarte a las cosas que vayan surgiendo. Hay cosas que no están pensadas ni establecidas y esas son las mejores. El resultado final puede no tener nada que ver con lo previsto. Debemos grabar las cosas cuando pasan porque las cosas solo ocurren una vez, y ese fue uno de los aciertos del formato.
I: ¿Cuáles han sido los mejores y peores momentos en 21 días y Conexión Samanta?
S.V: Lo mejor y lo peor es siempre la gente. Los mejores momentos han sido las mejores vivencias con esas personas que he ido conociendo y los peores son esas mismas vivencias con otras. La situación más difícil es llevadera si las personas con las que la compartes son buena gente y logran entenderte; y la situación más sencilla puede resultar ser un infierno si la gente es horrible. Lo peor para mí era el volver a casa y dejar a esa gente con la que había compartido una relación personal y profesional en el desastre. Eso era muy doloroso.
I: ¿Qué le han aportado todos esos días de grabación en cada uno de los formatos?
S.V: Personalmente, me ha servido para gestionar la impotencia y la frustración y sobre todo saber que, por mucho que quieras cambiar el mundo, no está en tus manos. Lo que sí puedes es contar su historia y con ello posiblemente puedas ayudar a cambiarlo.
I: ¿Cuál ha sido el reportaje que más le ha llenado como periodista?
S.V: Es muy difícil escoger uno. Hay algunas experiencias que son interesantísimas; por ejemplo, en Conexión Samantha, el reportaje que hicimos en las Maras del Salvador. El protagonista era un expandillero, lo que significa que había matado a gente. Cuando tú llegas allí, entiendes su historia y empatizas con él. Entonces, llega un momento en el que te paras a pensar en que un asesino te está cayendo bien. Es ahí cuando te das cuenta que la vida es mucho más compleja de lo que nos han contado: los malos no son malos al 100% y los buenos tampoco lo son completamente.
I: El 30 de enero presentó la sexta temporada de Conexión Samanta y ahora llega a Madrid para preparar la séptima. ¿Qué retos le esperan en este nuevo viaje? ¿Algún adelanto?
S.V: Vamos a seguir en la misma línea, presentando temas novedosos que no se hayan tratado en televisión, haciendo historias periodísticamente relevantes y sobre todo entretenidas. Encontrar un tema que no haya sido tratado en televisión es muy difícil pero cuando lo encuentras te llena de orgullo. También hay que tener en cuenta a la audiencia, no te puede dar igual porque es el miembro que sostiene el proyecto.
I: Cualquier proyecto conlleva unas expectativas y, consecuentemente, unas reacciones. ¿Cuál es la que más le ha sorprendido?
S.V: Siempre hay críticas y muy certeras en las que decimos “aquí nos han pillado”. Sin embargo, los reproches tienden a ser muy injustos porque el que juzga no conoce bajo qué condiciones has trabajado. Eso hace que no se valore todo tu esfuerzo. Criticar es sencillo, por eso lo hace mucha gente porque si fuera difícil, lo haría muy poca.
I: Ha pasado de ser reportera a directora. ¿Las críticas le ayudan a la hora de tomar decisiones?
S.V: En ningún caso te puedes dejar influir por las críticas ya que tú tienes que ser dueño de tu trabajo y no puedes depender de lo que opinen los demás. Tienes que estar muy convencido de lo que haces y del porqué. Cuando tú estás orgulloso de tu trabajo, las críticas hacen menos daño, porque sabes que no tienen razón. El problema viene cuando sabes que la tienen y logran quitarte el sueño.
I: Además de periodista, ahora también eres escritora. ¿Por qué elegiste empezar a escribir sobre la prostitución?
S.V: Porque me interesan muchos los temas que son desconocidos. Dentro de la prostitución me parecía que había un tabú tremendo alrededor de la prostitución voluntaria. El trabajo tiene sus ventajas y está muy bien pagado. A mí me interesaban mucho esas mujeres y además están muy mal vistas. La gente piensa que son ninfómanas o víctimas, a mí me interesaba descubrir el porqué. El libro está trabajado en España y con casos españoles. Todo lo que desconozco y veo que es muy desconocido me atrae enseguida, es como: ¡Qué esto no lo sabemos!, y es una realidad que hay que descubrir .
I: De no ser periodista, ¿qué profesión elegiría?
S.V: Escribir libros e investigar temas me interesa mucho. Sin embargo, fuera del periodismo me montaría algo de horticultura. Con algún huerto urbano también creo que sería feliz, aunque al final creo que pensaría en escribir un libro sobre horticultura o hacer un reportaje.
I: Su trabajo implica inestabilidad y mucho movimiento, ¿Cómo afecta eso a su vida personal?
S.V: Buena pregunta. Bueno una cosa que he conseguido que Cuatro acepte ha sido el rodar, en lugar de 13 reportajes seguidos, de cuatro en cuatro. Esto me permite que el calendario de rodaje sea más holgado y efectivamente me permite tener más tiempo para mí, ya que con esta profesión si te dejas llevar no haces más que trabajar y eso no es sano porque al final no rindes igual. Cobramos menos pero estamos más tranquilos y yo lo prefiero así. A veces, por la presión, sale un reportaje que no te gusta, y yo lo que necesito es estar orgullosa de mi trabajo.
I: ¿Piensa abandonar el reporterismo algún día para encauzarse hacia otro ámbito de la profesión más cómodo?
S.V: No me lo planteo pero es una idea que está ahí. Yo me voy haciendo mayor y soy consciente de que debo evolucionar. Ayer tuve que dormir en casa de uno de mis personajes y ya te planteas que con 50 años eso va a ser absurdo. Por eso, creo que dentro de un tiempo habrá que pensar en nuevos formatos. No me puedo quedar toda la vida bailando con los ‘pokeros’, yo lo disfruto pero no tiene sentido.
I: A día de hoy ¿Considera que el reporterismo es una meta difícil de conseguir?
S.V: Hay mucho espacio para el reporterismo. Yo creo que es una mezcla entre saber hacer y que te guste lo que haces. La pasión, la vocación y la curiosidad son los tres elementos que forman a un buen reportero. A las cadenas les cuesta encontrar a gente con energía y apasionada. También es necesario tener una personalidad fuerte y definida para enganchar al espectador, pero eso es solo el 50%. El resto lo completa la formación y un poco de ‘coco’.
I: ¿Qué nuevos proyectos tiene en mente?
S.V: De momento continuar con Conexión Samanta. Yo siempre pienso en un plan B, que llevaré a cabo cuando surja la oportunidad.

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